Nuestro trabajo
Mostrar una propiedad representa una fracción del trabajo. Lo que se contrata es el acompañamiento para decidir con la información completa, y la constancia de que se decidió así.
De qué se trata
Rentar o comprar es de las decisiones más caras que toma una persona, y casi siempre se toma con menos información de la que se usa para elegir un coche. No porque la información no exista: porque está repartida entre el propietario, la administración del condominio, el Registro Público y el notario, y nadie la junta si no se la pide.
Ese es el trabajo. Reunir lo que está disperso, leer lo que dice, traducirlo a consecuencias concretas —cuánto vas a pagar, qué puedes hacer en esa unidad, qué pasa si te vas antes— y acompañarte hasta que las llaves cambian de mano.
Las funciones
Ocho funciones, en el orden en que ocurren. Las cuatro primeras pasan antes de que veas la propiedad.
Recibe el inmueble, identifica a quien tiene facultad para ofrecerlo y reúne su documentación: escritura, libertad de gravamen, predial, régimen de condominio y reglamento interno.
Contrasta lo que dice el anuncio con lo que dicen los papeles. Metros, niveles, año, cuota de mantenimiento y qué permite el reglamento sobre mascotas y renta corta.
Establece en qué rango se mueve el inmueble hoy, con comparables de la misma zona y ajustes por nivel, vista, orientación y estado.
Fotografía, graba y redacta la ficha con los datos que se pueden sostener. Lo que no se puede comprobar no se publica.
Va contigo y señala lo que conviene mirar: por dónde entra el sol, el ruido a distintas horas, el estado de las áreas comunes. También lo que le genera dudas.
Traslada las ofertas, explica qué es negociable y qué no, y deja por escrito lo que se acuerda antes de que llegue el contrato.
Reúne los documentos de las dos partes, revisa cláusulas, plazos, depósitos y quién paga qué, y coordina la firma con el notario cuando la operación es de venta.
Levanta el inventario con fotos el día de la entrega — el documento que resuelve una discusión sobre el depósito meses después — y sigue siendo tu punto de contacto.
El estándar
El CONOCER —el Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales, de la Secretaría de Educación Pública— publica los estándares que describen qué debe saber hacer alguien en un oficio. El de asesoría inmobiliaria es el EC0110.02, y evalúa las tres etapas del trabajo: captar el inmueble con su documentación en regla, promocionarlo con información verificable, y cerrar la operación acompañando a las partes.
Presentamos y acreditamos esa evaluación. La matrícula del Registro de Asesores Inmobiliarios de Quintana Roo, que la Ley de Prestación de Servicios Inmobiliarios del estado exige para ejercer, está en trámite.
Lo decimos con todas sus letras porque es lo que hay: somos una empresa joven, y preferimos que se nos conozca por lo que podemos comprobar antes que por los años que llevamos.
Los límites
Saber dónde termina nuestro trabajo también es servirte bien. Cuando el asunto le toca a otro profesional te lo decimos, y con gusto te acompañamos a encontrarlo.

Siguiente paso
La primera conversación no es para enseñarte propiedades: es para entender qué necesitas y decirte con franqueza si tenemos algo que encaje.
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